Reflexión del cuatrimestre
Para
terminar con las entradas de este cuatrimestre, quería hacer hincapié en tres
puntos, los cuales considero importantes para mi reflexión. Voy a comenzar
hablando de la asignatura, la cual esta me parece única, porque pese a que
todas las asignaturas son importantes en la carrera, veo como las prácticas y
el temario de esta son las más cercanas al aula, que es en definitiva lo que
considero más importante para poder enseñar. A través de la música los niños
aprenden con más facilidad, ya que sienten una motivación mayor cuando realizan
actividades que les gustan, por eso sé que esta asignatura es especial.
En
segundo lugar, creo que es muy importante que el docente que te imparte la
asignatura viva en primera persona lo que te intenta transmitir. Considero que tú
lo logras, porque el dar clases podría consistir en transmitir una serie de
conceptos únicamente, sin interesarse por como lo captan los alumnos. Pero si
además de enseñar la materia, muestras que sabes de lo que hablas y la das con
ese sentimiento, haces que la asignatura sea mucho más enriquecedora y atractiva,
consiguiendo que en tus clases me transporte a un aula. Tu forma de dar la
asignatura de música, es muy natural, te sale del alma, ya que lo vives y te
encanta y eso te aseguro que lo transmites en tus clases. También, eres un profesor
de los que no se encuentran hoy en día, único, te preocupas mucho por tus
alumnos, te implicas en ellos y te prestas para dar todo tipo de ayudas, tanto
en horario lectivo como en el no lectivo,
en definitiva, desde el minuto uno te has volcado con tu trabajo y lo das
todo por tus alumnos.
En
tercer lugar, si tuviera que describir como me siento con esta asignatura,
diría que me siento feliz a la par que impotente. Estoy feliz porque es una
asignatura que me gusta y la veo muy útil para saber llevar una clase de música
en el aula en un futuro no muy lejano. Al igual que me siento impotente porque
muchas veces siento que no encajo en la clase, no porque me crea inferior al
resto, sino por la tonalidad de mi voz. Hay muchas veces que cuando se trata de
cantar, no encuentro mi sitio, porque la mayoría de mis compañeras tienen la
voz dulce y aguda frente a mi voz que es más grave, entonces tiendo a quedarme
callada centrándome en la guitarra. Por ello puede parecer en algunas ocasiones
que estoy ausente en clase o que no me interesa el contenido que se trata en
estas, pero no es así.

